Proyecto educativo escolapio

La Escuela Pía femenina había cruzado el Atlántico en 1912 cuando la Provincia de Castilla puso su pie en Cuba. Ahora Aragón se dirigía a la República Argentina.

La fundación se iba fraguando desde mucho tiempo antes. Los PP. Escolapios llevaban en este país desde 1893 y deseaban que la niñez y juventud femenina recibieran también educación escolapia. El P. Clavero ofrecía la posibilidad en 1930 de establecerse en Villa María, a tres horas de viaje desde Córdoba, donde, según el Obispo, no había lugar para otro centro de educación.

El 3 de enero de 1931 la M. General en reunión conjunta con el Consejo Provincial de Aragón determinaron un viaje de "exploración". Marcharían la M. Paz de Moraza y las MM Mercedes Reig y Pilar Solsona.

Los PP habían hablado con el obispo de Córdoba. Se presentaba otra oferta, que sería la que decidiera el viaje. Se trataba de una Escuela Profesional en funcionamiento. El lugar, Bel Ville, más al sur de Córdoba que Villa María...

En el puerto de Buenos Aires recibieron a las hermanas varios escolapios. Les tenían preparado alojamiento en la casa de unas religiosas francesas, las Hijas de San José, que las cubrieron de atenciones.

La estancia en la capital de la República fue muy breve y el día 26 de marzo llegaron a Córdoba, donde esperaban comenzar su trabajo.

Su primera visita fue al prelado de la diócesis, Monseñor Fermín Lafitte. Este primer contacto con la jerarquía argentina las dejó desilusionadas. Todo lo que esperaban se les venía abajo. Se encontraban sin ninguna garantía. La asociación que había prometido entregarles la Escuela Profesional de Bell Ville se echaba atrás, el Sr. Obispo no tenía lugar para ellas en la diócesis y llegó a decirles que se volvieran a España, cuando la segunda expedición de religiosas estaba ya camino de Argentina.

De nuevo volvieron a visitar al prelado Monseñor Lafitte. Desearía recibirlas, pero... eran momentos de prueba.

Se alquiló una casita cerca de los Escolapios de General Paz, en la calle 24 de Septiembre 1210. Muchos cooperaban para una instalación sencilla pero digna; entre las comunidades religiosas destacaron las MM Adoratrices y las Catalinas, una comunidad de clausura. Estos días de la fundación se vivieron con gran esperanza.

El 7 de mayo se unieron, llegadas de España, las MM María Hualde, Pilar Armas, Paula San Martín, Paz Echevarría e Irene Angulo.

Las escolapias comenzaron su actividad docente con un sencillo material: unas elementales instalaciones y cuatro niñas de jardín de infancia. Daban también clases particulares. Para poder mantenerse se ayudaban haciendo labores y trabajos de adorno acogidos muy favorablemente por el entorno.

A finales de junio contaban con nueve alumnas. Hay que recordar que el curso había empezado en el mes de marzo en Argentina. Por lo tanto no era fácil el aumento rápido de alumnas por estas fechas. En agosto las alumnas habían ascendido a 15.

El 22 de julio se presentaron a hablar con las Madres dos señoras de la Sociedad de Beneficencia, una de ellas su presidenta. Tenían a su cargo la Escuela 25 de Mayo, un centro subvencionado por la nación y la provincia que recibía ayudas del Consejo de Educación para sueldos de los maestros. Contaba en ese momento con más de 100 alumnas de Primera Enseñanza, tenían clases de adorno y deseaban afianzar una formación religiosa y sólida. Por ello querían ponerlo en manos de una Congregación religiosa. Este fue el comienzo de unos trámites que culminarían en la entrega de la dirección de aquel centro varios meses después.

Como su nombre indica, la Sociedad de Beneficencia era una asociación dedicada a obras de caridad. Había tenido su origen en la provincia de Buenos Aires en la década de los años veinte del siglo XIX. En Córdoba se erigió en 1855 con fines educativos y sanitarios. La escuela 25 de Mayo comenzó a funcionar en 1856.
(Síntesis del libro "Pilar Solsona Escolapia", de Madre Asunción Arija, editado por las MM Escolapias, España).



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