Día de Madre Paula

En Arenys de Mar, villa marinera otrora importante puerto del Mediterráneo, reclinada en las últimas estribaciones de la montaña, nació Paula Montal Fornés un 11 de octubre de 1799.

Hija de la Iglesia

La educación de Paula es cristiana, tradicional y sencilla, recibida en el propio hogar y afianzada por la enseñanza doctrinal recibida en la Parroquia.
Sabemos que fue bautizada el mismo día de su nacimiento; que a los tres años recibió la Confirmación y aproximadamente a los doce participó en la Eucaristía.
Fue auxiliar del Párroco como catequista en sus años juveniles y organizaba actividades para los pequeños.

Plasmación de un Proyecto

El ideal de Paula iba madurando. Pasada ya buena parte de su juventud, sentía con más intensidad especial inclinación a comunicarse con los pequeños; encontraba siempre la forma sencilla de atraerlos. Asomaba en Paula de forma evidente su vocación.
Un día le preguntarían: ¿ Qué se proponía usted desde el comienzo?. Y ella dirá: "Salvar las familias enseñando a las niñas el santo temor de Dios".

En marcha

Era el año 1829. Dejaba su pueblo en plena juventud. Su madre viuda desde muchos años, vivía una vejez honorable. Todo el entorno tiraba de su corazón. Paula e Inés partieron a Figueras con los medios más económicos.
Adiós a aquel mar que las al pueblo que la vio nacer, a su madre con la que tanto se había identificado. Pero la voz de Dios es imperiosa y había sonado para ella.

Primera escuela

Abren la primera escuela en una casita que es un reducido espacio en el que falta todo lo accidental, pero lo esencial sí lo tienen. Las niñas van llegando, el entusiasmo también y los conocimientos a los que no tenían acceso.
Las atenciones que reciben las niñas de sus maestras, la dedicación total de su tiempo y el amor con que las acogen influye en que la obra sea conocida.

Religiosas escolapias

El Padre Agustín Casanovas, les enviará una Carta de Hermandad y una síntesis de sus Constituciones.
La Congregación Escolapia tomó forma en Sabadell bajo la dirección del Padre Casanovas.
En la fiesta de la Purificación de María en 1847 hacen su Profesión Religiosa Madre Paula Montal y sus tres primeras compañeras . Recibe los Votos de la Fundadora el Padre Agustín y de las otras tres Madre Paula.

Continúa la expansión

No es Madre Paula personalmente la que busca nuevos caminos pero si es ella que los impulsa con la oración.
En marzo de 1853 se abre el Colegio de Gerona. En febrero de 1854 en Blanes. En Barcelona en 1857 y en este mismo año en Sóller Mallorca. Siguen aumentando las vocaciones.

Pasan muchos años plenos de crecimiento...

Tiene la Madre ochenta y cuatro años, la vista muy cansada, llagas en las piernas y el peso de la edad.
Está subiendo hacia la plenitud. Hace lo de siempre, acude a las clases, logra perdón para las niñas castigadas, firma vales para que compren alimentos básicos las familias con escasos recursos.
Dios está en el fondo de su hacer y esto lo advierten cuantos están a su alrededor. Se hace cercana a las niñas y éstas intuyen el amor con que son acogidas.
Los médicos que han estudiado sus restos atestiguan que sus manos estuvieron en movimiento muchos años trenzando incansablemente las filigranas de encajes, haciendo bailar los bolillos entre sus dedos.

Un crepúsculo luminoso

Ya el corazón de la Madre había logrado sus grandes anhelos: fundaciones en diversos lugares de España, aprobadas las Constituciones por el Papa León XIII con carácter definitivo.
Ya podía entonar el "Nunc dimittis" para eso había vivido y sufrido.
Cuenta Madre Paula casi noventa años; esta es la razón que hace prever que su quebrantada salud no va a recuperarse. No obstante ha seguido casi totalmente el ritmo de la Comunidad. Expresa un deseo: despedirse de las niñas. De dos en dos pueden entrar las mayores a darle su última despedida.
"Adiós, hijas mías. Ya no bajaré a las clases ... Acordaos de cuanto os decía Hasta el Cielo"
Las niñas impresionadas, besaban su mano y en el beso había amor y veneración. La quieren y la veneran.

Hasta el cielo

La vida de Madre Paula se va apagando, como lo hace al atardecer el crepúsculo vespertino. El sol tramonta la montaña de Montserrat.
En el Monasterio Benedictino resuena el solemne canto de Vísperas.
Las niñas abandonan el Colegio. Las Religiosas de la Comunidad hacen visitas rápidas a la celda de la Madre.
Se le acaba la vida y aún le crece el amor.
Es el veintiséis de febrero de 1889.
El capellán de la casa ha ido a visitar a la Madre. Hoy la ha visto más grave y le ha prometido otra visita.
La Hermana Asunción, enfermera, se ha detenido en el dintel de su celda. La Madre, incorporada, alzados sus brazos, fija su mirada en un punto que ella sólo capta y pronuncia con voz clara:"¡Madre, Madre mía!"
En un segundo han caído sus brazos. Madre Paula ha llegado al Puerto.

Fuente: sitio web de la Concgregación de las Madres Escolapias, Roma. www.escolapias.org

© Copyright Madres Escolapias de Argentina

.